viernes, 5 de agosto de 2011

IRONMAN BRASIL 2011

En la largada mi reloj se golpeó y ya no tuve en mi poder ningún registro del tiempo durante el resto de la carrera. En la bicicleta, yo no llevo velocímetro, ni cuenta km ni cuenta cadencia. Solo el reloj, pero, en este caso, tampoco lo tenía. Me enteré del parcial de natación al salir del agua (55 minutos).
A partir de ese momento no tuve otra referencia que la de mirar los relojes callejeros en el centro de la ciudad de Floripanópolis. En la ruta y en Jureré no encontraba ninguno. Dejé que mi sensación me guiara. Tenía que moderar energías en simultáneo con un esfuerzo necesario como para rodar a un promedio de 34 km/h. Pregunté la hora a uno del público al bajarme a correr. Me contestó que eran las 13:20 del mediodía. Eso significaba que, aproximadamente, iban 6 horas 20 minutos de carrera. Al día siguiente supe que mi parcial de ciclismo, sin transiciones, había sido de 5 horas 14 minutos.Luego, mi próxima referencia del tiempo la encontré en el km 19. Allí me dijeron la hora y calculé que iban 7 horas 53 minutos de carrera. En el km 21 otra persona me dijo que eran las 15:05 de la tarde. Sentía que venía al ritmo necesario para bajar las 10 horas en el tiempo final, pero no debía flaquear en los kilómetros que quedaban por delante, donde se pondría en juego todo lo que había procurado construir durante las 8 horas previas. Teniendo una cinta blanca en mi brazo derecho, debía colocarme la cinta naranja en el brazo izquierdo. Ese es el instante con el que me desvelo los días previos. Ese es el momento en el que la gran carrera que ha ido gestándose durante tantas horas, si uno no llega con las energías adecuadas, puede desmoronarse. Ese el es el punto del recorrido al que ansío llegar con la mirada aun erguida. Quienes me conocen y saben el modo de entrenamiento que tengo pueden dar cuenta de ello.




Al comenzar la última vuelta, en el km 32, un muchacho que ya sabía que yo no tenía reloj fue preciso y me dijo que iban 9 horas 3 minutos de carrera. Allí sentí, una vez más, que si continuaba corriendo a ese ritmo bajaría las 10 horas. En menos de una hora estaba estrellando mis manos con el público en la faja de llegada. Cuando llegué a la meta el reloj decía que iban 9 horas 57 minutos 12 segundos de carrera.

Ese fue mi 6to ironman, el 4to en Brasil, y el 2do con marca sub 10.

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