El sábado de octubre más cercano a la luna llena tiene lugar anualmente, en la mítica Isla de Kona (Hawaii), el Mundial de Ironman. Los mejores triatletas se dan cita y se consagran con su participación en el evento a partir del cual se originó todo tipo de triatlón.
En el año 1978, tres soldados americanos debatían acerca de cuál era la competencia más exigente de tres que ya existían: una de 3,8 km de natación (Waikiki Roughwater Swim), otra de 180 km de ciclismo (Around-Oahu Bike Race), y otra de 42,2 km de pedestrismo (Marathon of Honolulu). Uno de los tres -el marine John Collins- propuso reunir las tres pruebas seguidas y considerar al primero en completar los 226 km el "hombre de hierro".
A partir de entonces, atletas oriundos de las diferentes especialidades se vieron seducidos por el desafío y buscaron lograr el mejor rendimiento en la prueba. Con el paso de los años, aparecieron los triatletas, quienes fueron demostrando que la disciplina iba convertiéndose en una especialidad en sí misma. Las distancias se oficializaron y en distintas partes del mundo comenzaron a organizarse competencias bajo la denominación Ironman.
Mi primer Ironman fue en la Ciudad de Chajarí (Entre Ríos, Argentina), en el año 2006. Desde esa fecha he participado en cinco oportunidades consecutivas -del 2008 al 2012- en el Ironman de Florianópolis (Brasil), siempre con la intención de obtener una plaza para viajar en octubre a Kona. Todos -independientemente de los otros logros obtenidos- han sido intentos frustrados. El último año, con un tiempo de 9 hs 50 min, la clasificación ha quedado a quince minutos.
Correr el mundial en octubre es un objetivo que continúa postergándose. Sin embargo, aunque no se trate de una prueba del circuito clasificatorio, esta vez ha aparecido la posibilidad de volver a competir en la distancia en mi país.
El 28 de octubre, seré uno de los competidores del Ironman de la Ciudad de Concordia (Entre Ríos, Argentina). Así como no soy el único que se ha quedado afuera del Mundial, no creo ser el único con ganas de encontrar un desquite. Y para hacer una buena carrera, no solo hay que participar de ella, sino que además hay que estar dispuesto a ello. Así que "Here we go!"