domingo, 2 de junio de 2013

IRONMAN BRASIL 2013

Hace ya un tiempo que sé para lograr la clasificación a la otra Isla tengo que realizar un tiempo que se encuentra al menos 20 minutos por debajo de mi mejor marca; y también, por supuesto, rezar un poco. El 26 de mayo estaba dispuesto, dado que llevo seis años consecutivos participando de esta prueba, a hacer el intento, arriesgando un poco más que otras veces. 
Nadé fuerte (56min.27 seg.) y me subí a dar la primera vuelta de bici a un ritmo bastante exigente, esperando ver cómo respondía mi cuerpo en los segundos 90 km. La primera salió dentro del tiempo al que apuntaba (2hs.29min.), pero al promediar la segunda la caída de mi ritmo fue mayor que la que hubiera esperado (2 hs 45 min). Esto dio como resultado un parcial de ciclismo (5hs. 14min. 57seg.) bastante parecido al de los últimos años, que me dejaba fuera de mi intento por alcanzar un registro que me permitiera ostentar la ansiada clasificación. 
Sin embargo, dado el gran esfuerzo del comienzo, esto no me dejaba fuera de sumar una nueva marca sub 10 horas. En ella empecé a pensar ni bien me bajé de la bici. Hasta el momento, nunca me había sentido en tan mal estado al poner los pies sobre el suelo en una carrera. En otras oportunidades, había sentido la sensación de falta de fuerzas o la de gran cansancio, pero jamás la sensación de desmayo; mucho menos, con los 42 km aun por delante. Salí a correr con mucho cuidado; me resultaba inevitable imaginar mi desvanecimiento. No obstante, los pies en el suelo después de más de cinco horas de estar apoyados sobre los pedales dan cierta sensación de seguridad, a la que me aferré para transitar el primer kilómetro. Nada de lo que habitualmente ingería podía sacarme de esa sensación. Se me ocurrió que podía ingerir algo salado para ver qué pasaba. Asombrosamente, un sobre de sal me devolvió el alma al cuerpo, y a partir de allí, en cada puesto de hidratación, además de agua y coca, diluía en mi boca un sobre de sal.
Luego, mi cuerpo respondía mejor, pero no lograba desarrollar el paso firme con el que suelo realizar esa parte de la prueba. No dejaría que me venciera la resignación. Si el sub 10 se me negaba, prolongaría la agonía todo lo que pudiera. Desde el km 39 hasta el final fue una progresión constante. Mi parcial de pedestrismo fue de 3hs.40min. Tuve que poner todo mi esfuerzo para completar los 226 km, finalmente, en 9 hs 59 min 25 seg. De esta manera, completé por décima vez esta distancia. De los seis Ironman Brasil que llevo corridos, fue el 4to debajo de las 10 horas.

1 comentario:

  1. la marcha sigue.....sólo acaba cuando lo ordenen de arriba!

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