Mi objetivo inicial era romper con el
invierno porteño y participar en un Medio Ironman en pleno mes de
agosto. Lamentablemente, el cierre oficial de las playas en
Antofagasta a causa de una medusas muy dañinas vetó cualquier
posibilidad de realización de un evento acuático. La autoridades de
la competencia tuvieron que ajustarse al reglamento y reemplazar la
parte de natación por pedestrismo. Se realizó un Duatlón Largo de
5 km RUN + 90 km BIKE + 21 km RUN.
La noticia la recibí el sábado por la
mañana y en principio me disgustó mucho. Pensé en no competir. Sin
embargo, pude masticar el descontento durante esa tarde y prepararme
para la largada del domingo. Básicamente pensé en el puñado de
personitas que estaban deseándome suerte y que esperaban que hiciera
mi mejor esfuerzo en carrera. En función de ellas, sintiendo su
empuje, tomé la decisión.
Fueron 4 hs 32 min 45 seg (repartidos
en 21 min de trote, 2 hs 36 min de bici y 1 h 32 min de trote). Me
ubiqué 6to en la clasificación general.
Más allá de lo rústica que pudo
haber resultado la carrera a partir de la suspensión anticipada del
nado y del cambio de circuito de último momento, pude disfrutar de
mi primer evento en Chile. Nunca había estado en ese país ni había
transitado tantos kilómetros en un clima tan seco como el de
Antofagasta, ciudad ubicada a orillas del Pacífico pero en pleno
desierto de Atacama.
Haber tenido un mínimo contacto con
esa cultura y con esas tierras es el mayor aporte que me deja esta
carrera.

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